MANCHA BACTERIAL DEL
FRUTO DE SANDIA
La mancha bacterial del
fruto de sandía (bacterial fruit blotch of wattermelon) es causada por la
bacteria Acidovorax avenae subsp. citrulli (anteriormente
clasificada como Pseudomonas pseudoalcaligenes subsp. citrulli) que causa muerte de las plántulas y lesiones
en hojas y frutos.
La bacteria se ha distribuido a través de las áreas de cultivo de sandía de los Estados Unidos por medio de semilla contaminada desde 1989. Es probable que también se ha distribuido en muchas otras áreas de producción de sandía y melón en el mundo. El origen geográfico de la bacteria no es conocido.
La semilla es el medio mas importante de introducción de la bacteria a las áreas libres de la enfermedad. Las semillas comerciales de melón y sandía son sometidas a pruebas para determinar la no presencia de la bacteria, sin embargo; existen bajas poblaciones de la misma en la semilla que no pueden ser detectadas, pero son capaces de incrementarse y diseminarse a otras plantas durante la época de crecimiento del cultivo, particularmente cuando se usa el método de trasplante.
La infección en las hojas tiene
poco efecto en el desarrollo de la planta, pero provee un reservorio de la
bacteria que infectará luego al fruto. Tales hojas no siempre presentan
síntomas, estos tienden a ocurrir cuando hay altas temperaturas.
Los síntomas en los frutos ocurren mucho
después de la infección. Son susceptibles a la infección solo durante la
floración o formación del fruto invadiéndolo a través de los estomas, las
lesiones aparecen en el fruto poco antes de la maduración y siguen
desarrollándose mientras estén unidos a la planta. Los frutos maduros solo pueden ser invadidos a través de heridas.
Después de la cosecha, pocas o ninguna lesión se desarrolla en el fruto y la
infección no se disemina por contacto durante el transito o almacenaje.
Las condiciones ambientales de
alta humedad y temperatura son ideales para el desarrollo de la enfermedad
(condiciones que son mantenidas en los viveros para el desarrollo de las
plántulas para transplante). La lluvia
o riego por aspersión ayuda a la diseminación de la bacteria a los frutos en
desarrollo.
Una vez que la enfermedad ocurre
en un cultivo, la bacteria puede sobrevivir en las semillas de frutas
infectadas dejadas en el campo. Las plantas voluntarias y hospederos silvestres
son también una fuente de diseminación para cultivos de cucurbitáceas
posteriores.
Además del agua de lluvia y de
irrigación llevada por el viento, la bacteria puede diseminarse por contacto
con trabajadores y equipo de cultivo.
La bacteria aparentemente no
puede sobrevivir por mas de pocas semanas en el suelo durante los meses de
verano sin un hospedero.
NOTA: Para el Combate y Prevención de la Bacteria consultar :
MEDIDA FITOSANITARIA
DSPF/01-02